El desván, giradas y Elena
Dic Jue04 y Vie05 20:00
SALA A /8€
Teatro / Azul Bosques
EL DESVÁN , GIRADAS Y ELENA ARTES ESCÉNICAS
En un futuro no tan lejano, el placer se convierte en privilegio y el sexo en una herramienta de control estatal. Azul Bosques, escrita por David Gaitán y dirigida por María Heredia, propone una provocadora reflexión sobre la vigilancia, la intimidad y el deseo en una sociedad dominada por la productividad.
La máxima que rige este mundo es simple y brutal: “producir para poder follar”. Bajo la mirada de un gobierno omnisciente que se manifiesta a través de una presencia virtual desconcertante, los cuerpos se vigilan, los encuentros se administran y la intimidad se convierte en un acto casi subversivo. En ese contexto, los personajes interpretados por Blanca León y Rodrigo Casillas buscan los últimos resquicios de libertad en un sistema que controla incluso la posibilidad de amar.
La puesta en escena incorpora tecnología 3D estereoscópica, sumergiendo al espectador en un entorno visual envolvente donde lo real y lo virtual se confunden. Esta dimensión sensorial amplifica la experiencia teatral y refuerza el carácter distópico de la obra, haciendo del público no solo testigo, sino partícipe del mecanismo de control que la trama cuestiona.
David Gaitán, dramaturgo comprometido con explorar los límites de la sexualidad, el poder y la ética, concibe Azul Bosques como un ejercicio de reflexión radical. Su escritura combina rigor conceptual con intensidad emocional, creando personajes complejos que enfrentan dilemas morales y afectivos extremos. Gaitán se adentra en territorios tabú con honestidad y audacia, ofreciendo un relato que no solo interpela al espectador, sino que cuestiona las estructuras sociales que regulan el deseo y la intimidad.
María Heredia, cuya línea de dirección está enfocada en el teatro posdramático, integra varias disciplinas y un alto componente físico en sus montajes. En Azul Bosques, dirige con una mirada precisa y arriesgada, construyendo atmósferas sensoriales donde cuerpo, movimiento y tecnología dialogan de manera central. Su enfoque no utiliza la tecnología como simple adorno, sino como elemento esencial del discurso escénico, consolidando un teatro que tensiona al espectador y lo involucra de forma activa.
Con una estética contemporánea que combina lenguaje escénico, tecnología y crítica social, Azul Bosques invita a pensar el cuerpo y el deseo como territorios políticos.
