Que escondía… Versalles

Hoy descubriremos algunas de las curiosidades que rodean al magnífico y exuberante palacio de Versalles.

Como sabéis sirvió de residencia real desde 1682 hasta 1789, donde los alzamientos de la Bastilla provocaron la caída de la realeza francesa, cobrándose la muerte de los monarcas.

Versalles suponía la créme de la créme en la que a elegancia se refiere, los mejores pintores, escultores, doradores, arquitectos y artesanos trabajaban para poder hacer realidad los sueños de grandeza del rey. En este tipo de ambiente se presupone un saber estar y unos protocolos que quizá desde nuestra educación moderna, está muy allá de la realidad del flamante palacio.

 

  • Protocolos que alargaban las más comunes de las acciones como es el vestirse.

De todos es sabido que la monarquía no solía vestirse sola, para ello tenían sus damas de habitación que disponían esta tarea para su comodidad. Pero, ¿Y si cada mañana se presentan en tu cuarto 20 personas con la misma labor? Desde luego, debía ser una sensación abrumadora, abrir los ojos y encontrar a toda la alta alcurnia perfectamente vestida y maquillada, esperando que comience todo un ritual en que han de pasarse, por orden de rango y nobleza cada prenda que compone el conjunto que fuera a llevar la reina/rey.

Era un honor ser invitado al “lever” en la mañana o al “Coucher” ( tanto a la ceremonia del rey como de la reina era síntoma de tu posición en la corte) y poder estar con su Majestad de cerca así como tocar sus ropas. Ya sabemos dónde empezó el #fangirling

 

  • ¿Qué importancia tenía el candelabro?

Desde luego es extraño que un objeto tan corriente aune tanta fama y se hable tanto de él en la corte de Versalles. Durante la ceremonia del coucher del  Rey, éste designaba a alguien para que sostuviera un candelabro que les servía de fuente de luz, el candelabro se lo ofrecía el limosnero del rey cumpliendo las órdenes de este (además todo esto ocurría dentro de la verja que dividía la habitación, un espacio casi sacralizado).

Este pequeño gesto era un gran honor ofrecido por el rey, por eso en las salas de estar de la corte una de las preguntas más comunes era “¿Quién ha sostenido el candelabro?, como evidencia de favoritismos o posibles alianzas.

 

  • Como veis cada acto interpretado por el rey y la reina era dignos de admirar. Pero, ¿a quién le estaba permitido asistir?

En el caso tanto de la reina como del rey, contaban con sus apartamentos donde llevaban a cabo su vida privada solo accesible para unos cuantos nobles de mayor confianza y que formaban parte de su círculo más allegado. Sin embargo ciertas ceremonias como el almuerzo ( la cual tenía un protocolo propio en sí que a su llegada impresionó hasta a la propia Maria Antonieta), ¿Que aseguraba la asistencia? ¡El rango!

  • Y ¿qué hay de los olores?

Efectivamente este tema ha trascendido la historia y no pocos documentales, aunque rara vez en las películas que se desarrollan en Versalles vemos que tratan este tema. Por extraño que nos pueda parecer, sobre todo sabiendo que se trataba de uno de los lugares más ricos y modernos de la época, en Versalles no había baños públicos como tal.

En un palacio donde vivía la familia del rey, la alta nobleza, los funcionarios, artistas y todos aquellos miembros de la corte y sirvientes. Además de todo aquel que tuviera audiencia con el rey o quisiera pedir dicha audiencia (para lo cual había que esperar que algunas de las personas ya en la lista, muriera o dejara su hueco libre). Para todas estas personas, ¡no había baño!

Por lo que os podéis imaginar que las galerías, pasillos y lugares que quedaban escondidos eran el lugar perfecto para aliviarse, con el consiguiente olor que esto dejaba. Es por ello que la fama de la pestilencia de Versalles alcanzó cotas altas, así como la de sus jardines donde se vaciaban las letrinas… ¿Donde se encontraban los baños? En los apartamentos de aquellos que habitaban Versalles.

 

  • Y ¿Cómo se las apañaban las mujeres con esos vestidos con tontillo?

Pues este es un inconveniente que rara vez aparece en las películas. Mientras que los hombres llevaban calzón de piel o pantalón, el cual estaba dotado de unos botones o lazadas en la parte frontal superior que permitía ir al excusado. Las mujeres no contaban con ninguna facilidad de este tipo… imaginaos la escena con esos vertiginosos vestidos con panier (en España conocido como tontillo), que hacían aparatoso hasta caminar por una sala poco espaciosa…

La solución tenía que ser más práctica y sencilla, es por ello que lo que hoy llamamos un orinal, en este caso bellamente decorado y con forma oblonga, para que fuera más sencillo introducirlo entre las piernas llamado bourdaloue.


Y eso es todo por hoy! Te invito a seguirme Deborah Fernández para seguir descubriendo curiosidades de la historia y el arte 😉